domingo, 17 de mayo de 2015

#LaRonda33: La realidad cervecera de tu ciudad

De nuevo un mes más y esta vez es Pau Lupuloadicto el que nos insta a los bloggers cerveceros a opinar sobre un tema, en este caso, de candente actualidad: la realidad cervecera de la ciudad de la que es uno. En mi caso como muchos ya sabéis se trata de Madrid: de la gran ciudad, el centro de todo,...; pero, ¿es oro todo lo que reluce en Madrid?, ¿es acorde el panorama cervecero existente a lo que es la ciudad?, ¿es proporcionado?. Estas y otras preguntas propuestas por Pau en su convocatoria, tendrán cabida en esta entrada.


El pasado.

Aún recuerdo aquellos tiepos no muy lejanos en los que para ir a tomar una cerveza buena tenía que ir a cualquier cervecería, principalmente en el distrito de Bilbao, y escoger entre la carta a una entre las 15-20 cervezas de origen básicamente belga-alemán. Podría decir casi por orden cuáles eran mis preferencias: Salvator, Kostritzer y Belhaven Wee Heavy. Y poco más. 

Aquellas tardes pateando los centros comerciales con el fin de encontrar alguna cerveza que aún no había probado y que horas después después me iba a poner los ojos de media vuelta pensando en la maravillosa compra que había hecho y lo, buena no, busnísima que estaba la cerveza en cuestión. Todo valía.

Y aquellos locales a los que tenía que ir si quería beber una cerveza que no era ni industrial ni de importación (el término de cerveza artesana aún nos quedaba muy lejos, como a unos 600Km de distancia), más o menos siatuados en la zona de la Pza. de Santa Ana con dos brewpubs muy cercanos entre sí.

El pasado reciente.

Creo que más o menos fue allá por el 2011 cuando abrió la primera tienda especializada en su totalidad en cervezas de importación, de nuevo en el distrito de Bilbao. Una tienda en la que fácilmente uno se podía (y puede) encontrarse con más de 200 eferencias. Una gran representación de micros españolas, pero también de paises tan dispares como Sri Lanka o Armenia. Por supuesto ni que contar con Estados Unidos, Holanda, Alemania, Bélgica, Francia, Canadá o los países nórdicos. No cabía duda que el público madrileño estaba ávido de probar nuevas cervezas y no sólo las que ofrecían las cervecerías de la zona. El ëxito que tuvo en su día y actualmente tiene ha hecho posible la aparición de muchas más.

Aparecen los primeros bares-cervecerías en los que se ofrece una buena variedad de cervezas extranjeras. Todos ellos con una buena remesa de grifos, todos rotatorios. La aparición del KeyKeg hizo posible eso. El hecho de no tener que acabar el barril para poder cambiarlo por una cerveza nueva abre todo un abanico de posibilidades de cara al público.

Se suceden los festivales cerveceros. Alguno dentro de la ciudad pero los más importantes y de más repercusión a unos cuentos kilómetros. Al igual que las ferias de cerveza. Hay cervecerías que empiezan a apostar por la cerveza artesana española y así lo ratifica organizando ferias de cerveza dentro del local. Durante un par de días se citan un número de unas 10-12 micros con sus cervezas que a la postre formarán parte del portafolio cervecero ofrecio por la cervecería en cuestión.

El presente.

En cuatro o cinco años hemos podido apreciar cómo el panorama cervecero en Madrid ha crecido exponencialmente. Parece como si nos hubiera costado despertar del letargo en el que estábamos sumidos a diferencia de otras zonas del territorio nacional, pricipalmente Cataluña. Es como si nos miráramos en un espejo, pero en un espejo tal que nos refleje la imagen de lo que fue hace cinco o seis años. Lo que se deduce que Madrid va con mucho retraso en comparación con Cataluña en modo general y con Barcelona en modo particular.

Lo he dicho ya varias veces en alguna de mis entradas. La principal diferencia entre Barcelona y Madrid es que aquellos nos ganan con una de las principales características que figuran "a fuego" en alguno de sus genes: el carácter emprendedor. Un caracter emprendedor que se ve afianzado por el hecho de mirar al Mediterráneo, lo cual hace que la ciudad y sus gentes sean de un carácter más innovador, abierto a nuevas tendencias y modas que se implantan durante más tiempo que en otras zonas pasan más fugazmente. 

No obstante como ya he dicho más arriba está habiendo no un resurgir, como el Ave Fenix de Grimbergen de las entradas blogueras de estos días, ya que no existió anteriormente; pero sí se está copiando un poco la fórmula que comenzó en Cataluña con algunas diferencias. Si en Cataluña lo que predominó (por regla general) inicialmente es la aparición de muchos pequeños elaboradores, algunos de los cuales aún existen y unos pocos de ellos ahora pasan más desapercibidos en comparación a los nuevos que aparecen casi semanalmente. En Madrid hubo una época que aparecieron unos pocos que aún hoy continúan con mayor o menor éxito; pero lo que más a predominado es la aparición de más tiendas cerveceras y la continua apertura de cervecerías (ya lo comento más arriba). Aparte de que otras decanas hayan dado un giro a sus cartas y en vez de ofrecer sólo cerveza de importación ahora también miran a las micros nacionales. 

También hay que decir que el gran Steve  Huxley ha creado escuela y en cambio en Madrid no ha sido hasta hace poco cuando otro grande, Boris de Mesones, el que se ha dejado caer últimamente por la capital, no sólo apadrinando ciertas elaboraciones aquí sino en alguna otra provincia.

Pese a las aperturas de los nuevos locales, las de las tiendas cerveceras, las pocas nuevas elaboraciones, los eventos cerveceros...; creo que no es ni suficiente no está acorde a una ciudad con más de tres millones de habitantes. En concreto y de lo que más se cojea es de eventos cerveceros, llámese feria/festivales. Contacto muy a menudo con gente de Ratebeer los cuales vienen de turismo y un aspecto que hace que se queden sorprendidos es cuando les digo que en Madrid (contando provincia) apenas llegan a cinco los eventos cerveceros a lo largo del año. Es impensable.

Viendo la asistencia de público cuando se celebra algún evento llama más la atención este aspecto. En Madrid hay mercado más que de sobra no para tener una o incluso dos ferias cada fin de semana como ocurre algunas temporadas en Cataluña. Eso sería saturar el mercado e incluso innecesario. Pero sí como para tener una al mes, con cierta constancia y buena oferta de elaboradores. Llamémosle licencias, permisos, cuotas de las aseguradoras o qué sé yo pero sorprende lo mucho que cuesta que haya algo en Madrid y lo poco que cuesta, no ya en Cataluña, sino también en otras zonas en las que se unen unos cuantos que lesliga la cerveza y montan un sarao.

El futuro inmediato.

Bien poco va a variar, pienso yo. Si bien es cierto que se van a seguir abriendo nuevos locales (mirándolo desde el más purooptimismo), no creo que haya un punto de inflexión a corto plazo en el que digamos: "Vale, en este año vamos a tener 5 ferias más con respecto al año pasado, y encima van a tener continuidad en el tiempo". Si acaso todo será más progresivo, muy lentamente. Esta faceta no se va a contagiar del ritmo frenético de Madrid.

Hace cosa de dos semanas me enteré gracias a sus protagonistas que va a aparecer una nueva micro en la ciudad de Madrid en la que la comida jugará un papel importante. Luego hay rumores que una conocida marca escocesa va a abrir un local franquicia en la ciudad de Madrid. Y otros proyectos... 

Todo es poco para una ciudad que ofrece muchas posibilidades dentro de este campo.


lunes, 11 de mayo de 2015

Bares qué lugares. La Fine Mousse. París #4

Si habéis leído la anterior entrada referente a Les Trois 8 ya os comenté que éste se encontraba muy cerca de la parada de metro de Menilmontant. Pues bien, La Fine Mousse se encuentra cercano a la misma estación de metro pero en el sentido opuesto. El bar se encuentra haciendo esquina entre las calles de Passage de Ménilmontant y la Avenue Jean Aicard. Justo enfrente del local está situado el restaurante con el mismo nombre y que cuenta con 10 grifos. La visita al mismo es una cuenta pendiente para mi próximo viaje a París de aquí a poco más de un mes vista.


Veinte son, por otra parte, los grifos con los que cuenta el bar, todos ellos puestos en hilera sobre la pared. La barra es muy amplia si bien tiene dos zonas más bien diferenciadas; una la que queda justo enfrente de la barra y en donde hay complicaciones con las estrecheces si hay saturación de gente y otra zona más amplia desde se divisan de igual forma todos los grifos, si bien no se tiene la pizarra con las cervezas escritas a la vista pero eso lo suplen con un papel impreso en donde ponen cada grifo lo que tiene y una brevísima descripción organoléptica junto al estilo, la graduación y el precio. La siguiente foto está tomada desde esta última zona.




Entre los grifos hay gran predominio de cervezas de micros francesas pero también uno se puede encontrar con alguna sorpresa que la hacen alegrar más la vista si cabe. Tal es el caso de ver una Black Damnation II Mocha Bomb o una Cantillon Gueuze. Pero empecemos desde el principio para no perder comba.

Nada más divisar la pizarra uno se siente como sin saber qué elegir para comenzar ya que para finalizar lo tengo claro: cualquier de las dos cervezas nombradas en el párrafo anterior. Pido recomendación. Y la primera que me aconsejan es la Get Radical Wollt ihr das Bett in Flammen Sehen. Me sorprendió el nombre: igual que una canción de uno de mis grupos preferidos: Rammstein. La cerveza es elaborada por los parisinos Get Radical en las instalaciones de Corrézienne (región Lemosín), notas a lúpulos florales, muy maltosa con leves notas cítricas y buen amargor final. A esta Imperial IPA le siguió una Biere de Garde, si empezaba fuerte desde el principio la cosa iba a acabar mal. La elegida para la ocasión fue la La Vallée de Chevreuse Volcelest Blonde (región de Île-de-France), leve amargor, notas herbales y cierta sequedad en boca al final del trago.

L’Agrivoise Vue sur l’Amer
No termino de tomar la medida de las Biere de Garde así es no tuve más remedio que volver a las andadas y decantarme por la L’Agrivoise Vue sur l’Amer (región Ródano-Alpes), una IPA que me encantó y que a la postre junto a la primera cerveza que me tomé allí fue de mis preferidas en cuanto a micros francesas se refiere y de cuantas ofertaba el local. Es una cerveza cobriza con matices cítricos, resinas y levemente notas a caramelo, muy refrescante y cierta cremosidad final.

La cuarta del plantel fue una Saison, un estilo que también me cuesta. La cerveza: Thiriez Etoile Du Nord (región Nord-Pas-de-Calais). A pesar que mis gustos aún no se han decantado por estas cervezas me agradó bastante; y es que las notas cítricas, unidas a matices de miga de pan y ligeramente dulce con leve maltosidad fueron ideales para abrir boca y disfrutar de un buen plato de quesos franceses.


Para acabar con las micros francesas que ofrecía La Fine Mousse que no había probado me tuve que decantar con la La Vallée du Giffre Robust Porter (región Ródano-Alpes) la cual maridé con una riquísima bandeja de quesos típicos franceses. En cuanto a la cerveza he de decir que tiene una alta presencia a café, con matices a vermuth y maltas asadas. Muy curiosa esa mezcla de matices que la hacían muy fácil de beber. En cuanto a los quesos. Este alimento ya de por sí, en todas sus variantes creo que es una de las comidas que mayor placer culinario me aporta. Los de esta bandeja no iban a ser menos, sencillamente espectaculares. Los tres en cuestión son el Tomme de Savoie; riquísimo en el que se notaba muy claramente su elaboración a partir de leche cruda; Comté con 18 meses de maduración, muy bueno y con mucho carácter en boca; y el Tomme de Chèvre fuerte y con bastante cremosidad.

La gran traca final vino después. No podía pasar por alto la Struise Black Damnation II - Mocha Bomb y además me parecía ideal para terminar tan insigne tarde-noche. Sus notas en nariz a fruta madura, maltas tostadas y barrica; y en boca leve dulzor, fuerte presencia a café y chocolate negro, ciruelas maduras y pasas hicieron que disfrutara sobremanera de esta cerveza. De nuevo Struise no me dejaba indiferente y es que con cualquiera de las Black Damnation es difícil.

A todo esto como no entablar un poco de conversación con Remy que estaba detrás de la barra; hablando del panorama microcervecero y otros temas. Remy me dijo que si quería alguna otra más que corría a su cargo. No dudé ni un momento y me decanté por la Cantillon Gueuze Bio que la tenía pinchada en barril. Una cerveza de la que ya se ha dicho todo y de la que todo que se diga es poco. Ideal para terminar la jornada y mantener el listón tan alto como me habían dicho sobre este local. En definitiva el mejor que visité durante mi estancia en París en aquellos diez días.

Dirección: 6 Avenue Jean Aicard - 75011 Paris
Horario Bar:  Lunes a domingo de 1700h a 0200h
Teléfono: +33 (0)9 80 45 94 64
Facebook: /lafinemousse

martes, 5 de mayo de 2015

Un hotel en el que te dan la lata para dormir

Uno de los sitios más extravagantes o cuando menos curioso que uno puede encontrar para dormir unas noches en medio de Dinamarca es este hotel llamado Can Sleep Hotel. Está situado a orillas del lago Skanderborg muy cerca de Aarhus.


Si por algo llama la atención este hotel es porque sus habitaciones son réplicas de latas de cerveza del grupo Royal Unibrew (el segundo grupo cervecero en Dinamarca) que abre sus puertas tan solo una vez al año y en el que sus habitaciones se asignan por sorteo dentro de los eventos que surgen en torno al festival de música Smukfest. Los afortunados y asistentes al festival pueden decir que han dormido en una lata de cerveza; los que aún yendo al festival no consiguen alojamiento, éste lo tienen disponible al lado del lago.


Las dimensiones de cada habitación aunque modestas están muy bien aprovechadas. Cada lata tiene unos 2.20m de diámetro y unos 3.75 de altura y dan cabida a dos personas en sus dos plantas. La de abajo está compuesta por un salón y un minibar en el que diariamente la cerveza consumida es reemplazada. En la de arriba, desde la cual se accede por medio de una escalera, se compone de una cama doble con vistas por medio de una claraboya.


El hotel lo componen un total de 121 habitaciones-lata a un coste de unos 3500DKK (469€) cada noche. Por otro lado las habitaciones están dispuestas a modo de six-packs como los que podemos encontrar en cualquier supermercado.


Ya sabéis una opción de alojamiento de Dinamarca; eso sí, hay que tener suerte para poder alojarse en estas latas pero después de ello podréis presumir de haber vivido una experiencia seguramente única.

martes, 28 de abril de 2015

Bares qué lugares. Les Trois 8. París #3

Les Trois 8 fue mi tercer destino en la capital francesa, fue a casi la mitad de mi primera estancia allí cuando surgió visitarlo. Se encuentra situado en la zona noreste de París, muy próximo al metro de Menilmontant, a escasos cinco minutos andando. Es una zona alejada del centro, de ambiente no tan típico parisien y en el que hay una alta presencia de inmigración, principalmente orientales y musulmanes. Se encuentra en una calle tranquila pero desde fuera, sin haber entrado al local se nota un gran bullicio dentro.


Una vez que se entra lo primero que llama la atención es el tamaño del local. Muy pequeño pero con una amplísima barra. Mucho bullicio de gente, tanto es así que en ningún momento pude adivinar la música que estaba sonando. Pude pillar sitio de bastante casualidad en un lugar privilegiado justo enfrente de los grifos, como a mi me gusta... Tres de ellos en la misma barra del bar y otros cinco por detrás del camarero. Todos ellos tenían pinchado micros francesas salvo uno de ellos que tenía una Triple belga.


Así es que comenzó el festival. Comencé por una Deck & Donohue Anniversary Strong IPA (en la foto superior) elaborada en la región Île-de-France, con intenso amargor, leves lúpulos florales, notas a pomelo y cítricos y muy fresca en boca, en definitiva todo un acontecimiento de cerveza. Seguida a ella me pedí una Craig Allan Agent Provocateur (región de Picardía), una cerveza muy frutal con una buena presencia de lúpulos florales y ciertos toques a levadura que la hacen muy fácil de beber. Aunque ya la había probado tenía ganas de volver a recordarla por lo mucho que me gustó la primera vez que cayó en mis manos así es que me pedí una Mont Salève Mozaic Black Bitter (región Ródano-Alpes).

Había que cambiar de registro y así es como disfruté de una de las triples belgas como hacía tiempo no me tomaba. La Extraomnes Tripel (la única no-francesa en el cartel), notas frutales, a levadura, con un contenido alcohólico muy bien escondido y muy ligero dulzor, como a miga de pan. Al rato y a todo esto me vi involucrado por arte de birlibirloque en un concurso de acertar el intérprete de la canción que estaba sonando. Para adivinanzas estaba yo ya...

Volviendo a la micros francesas me decidí por una Garrigues Bière du Coing (región Languedoc-Roussillon), cerveza que no estaba en principio en el cartel pero que fue dejada paso por la Mont Saleve. Tenía grandes esperanzas en esta pues en la anterior visita al Express de Lyon la Garrigues La Frappadingue me había gustado bastante. Esta desafortunadamente no era el caso y sus notas frutales, principalmente a plátano, no me dejaron satisfecho del todo. Por último y para terminar la sessión me pedí una Matten - La Schwortz (región de Alsacia) confiado también en que sus notas a granos de café, maltas asadas y ligeramente regaliz me convencieran y me llevara un buen sabor de boca para casa. La cosa se quedó ahí, como un quiero y no puedo y fue otra que tampoco me transmitió buenas sensaciones.

Esto es todo lo que dio de sí con respecto a mi visita a Les Trois 8. Estos son sus datos por si queréis acercaros:

Dirección: 11 rue Victor Letalle, 75020
Horario: de lunes a sábado de 17:00h a 02:00h.
Domingos de 17:00h a 00:00
Teléfono: 01 40 33 47 70
Web: http://www.lestrois8.fr/
Facebook: /lestrois8



NOTA: debido al interés que en los lectores ha suscitado la procedencia de las micros francesas que pude probar en aquellos días y a los futuros viajes de los susodichosa diferentes zonas de Francia, he puesto de qué región procede cada una de las micros probadas.

miércoles, 22 de abril de 2015

40 años no son nada...

1975 fue un año de importantes acontecimientos que implicaron muchos cambios en los años posteriores. Vamos a ver unos ejemplos:
  • Margaret Thatcher es elegida presidenta del Partido Conservador en el Reino Unido.
  • En EEUU, Bill Gates y Paul Allen fundan la empresa Microsoft.
  • Finaliza la Guerra de Vietnam con la caída de Saigón.
  • Mozambique, Sto. Tomé y Principe y Cabo verde se independizan de Portugal.
  • EEUU lanza la sonda Viking I a Marte.
  • Marcha Verde en Marruecos.
  • Ernö Rubik patenta el Cubo de Rubik que había diseñado el año anterior
  • Finaliza la dictadura franquista y Juan Carlos de Borbón es proclamado Rey de España.
Pero no quiero cansar mucho al personal y vamos a lo que nos interesa realmente: algún tema cervecero.

Foto de aquí
El día 18 de abril de 1975 apareció la Anchor Liberty Ale. El motivo de la aparición de esta cerveza fue inspiración de un hecho heroíco que tuvo lugar el mismo día 200 años antes, en el 1775, durante la Guerra de la Independencia de los Estados Unidos. Paul Revere, orfebre de profesión, fue uno de los elegidos para cabalgar hacia el interior de Charlestown con el fin de advertir a las milicias de Lexington y Concord que las tropas británicas llegaban procedentes de Boston. Durante la cabalgata fueron alertando adecenas de jinetes y estos a su vez a muchos más. Es en esta noche cuando se pronuncia la famosa frase: "Uno si por la tierra; dos si por la via marítima" ; refiriéndose a que colgarían un farol si las tropas británicas llegaban por tierra y dos si lo hacían por mar. Este acto patriótico es aún recordado como la Cabalgata de Paul Revere.

Foto de www.anchorbrewing.com
La cerveza Anchor Liberty Ale con 5.9% ABV utiliza únicamente lúpulos Cascade, tanto en el proceso de elaboración como en el de maduración (Dry-Hopping) dando como resultado un intenso aroma más cítrico, frutal y fresco.

Es considerada por muchos como la primera IPA americana tras la "prohibición", así como la primera cerveza monovarietal y la primera a la que se le ha añadido un Dry-Hopping. Por todo ello en la web de Anchor Brewing se puede leer que comenzó una auténtica revolución en el mercado microcervecero estadounidense.

Lo que sí parece claro, mirándolo de forma objetiva, es que es una cerveza que marca, que deja huella. Con su amargor sutil, más cercano a lo que entendemos por una Pale Ale de cierto aire británico que otras vecinas suyas de la costa oeste estadounidense.

Todo ello: el motivo/escusa de su elaboración y su posterior nombre; porque es una cerveza muy bebible en la que se nota cierto amargor nada molesto y agradable al paladar; por su innovadoras ideas a la hora de elaborar la cerveza (monovarietal, Dry.Hopping); por ser inspiración y referente de muchas otras y sobre todo por el aire de misticismo y leyenda que la rodea he querido hacer esta publicación y celebrar su 40 Aniversario.

Porque 40 años no son nada..., a por otros tantos y a seguir agradando el paladar.

viernes, 17 de abril de 2015

#La Ronda32. Pale Lager, estilo maldito

Otro mes la comunidad bloguera se pone de acuerdo para opinar sobre diversos temas que se nos va planteando. En esta ocasión es gracias a Rul desde su blog TortuBeer el hecho de que nos hayamos puesto de acuerdo para opinar sobre un tema que he oido comentar en muchos corrillos y que más tarde o temprano iba a salir a la palestra. Es en esta entrada donde se nos plantean dar nuestra opinión sobre el estilo Pale Lager. Un estilo que ya de por sí sólo por ver el planteamiento del título que nos propone para #LaRonda32 se da por hecho como un estilo como de segunda división. Vamos a ver si es cierto.

Muchas son las preguntas que se nos plantea en el blog de Rul, es por ello que para no dejarme nada sin decir voy a ceñirme a ese guión propuesto con el fin de poner las ideas en orden y no muy descabezadas:

1.- Malas cervezas ya de por sí o son las grandes industrias las que han desvirtuado el estilo:

Creo que han sido las grandes cerveceras industriales, y me dirijo a las españolas, las que han desvirtuado el estilo. Pienso que aquellas han creado una cerveza para beber en cualquier hora y cuanto más fría mejor, con el fin de que no se note las muchas carencias que tienen esas cervezas de baja fermentación que ellos elaboran.

2.- Movimiento en la industria de cara a mejorar "la rubia": 

Pues aquí voy a diferenciar. Las grandes creo que van a seguir haciendo la misma cerveza rubia siempre, no va a evolucionar porque precisamente no ha evolucionado en 100 años. España no tiene la misma cultura cervecera que otros países como la República Checa o Alemania, por citar a los dos grandes de la baja fermentación. Estos países son la cuna de estos estilos, nosotros los hemos adaptado a nuestras necesidades: el tomar una caña rápida con un aperitivo y después otra..., y otra.
Por otro lado las micros. Varias de ellas ya se han atrevido con estos estilos, tan difíciles de conseguir y en los que hay que cuidar muy mucho el agua utilizada. Naparbier, Dougall's y Sevebrau pudieran ser los más punteros (en mi opinión) con cervezas muy logradas. No obstante tampoco hay que olvidar Archi, Sagra por citar dos de mi "zona de influencia". Pienso claramente que hay mercado para hayan más que se animen a elaborar estos estilos tan maltratados por nosotros mismos.

3.- Lager = mala cerveza, fastdrink, refresco de barbacoa,...:

Desafortunadamentey muy a mi pesar ese estilo siempre a ser el patito feo de los estilos cerveceros. Por más que nos disguste siempre va a ser un estilo que va a estar ligado a pensar que es un estilo de segunda categoría (como digo más arriba). Como un refresco de BBQ. Personalmente prefiero beber otros estilos que tengan más personalidad en boca y que predomine sobre la comida tipica de BBQ. Por otro lado tanto como para tener el San Benito de mala cerveza no creo. También comento más arriba que se están haciendo muy buenos trabajos.

4.- Aspiración de Damm, San Miguel, etc, a que lancen algo parecido a una Pilsner Urquell:

Esto más bien lo veo como algo utópico. Medios tienen desde luego pero los intereses de estas grandes van más allá que convencer al público general con una buena cerveza. Hace unos años alguien muy afín a la Mahou de Alovera me dijo que una caña antes de salir de la fábrica costaba 0.15cts cuando en la calle se estaba cobarndo por ella 1.10-1.20€. Evidentemente les interesa más tener esas ganancias que convencer que elaboran una cerveza con personalidad como puede ser la Pilsner Urquell, la Spaten o cualquier parecida.

5.- Craft beer killed lager style:

Ójala que no y ójala cada vez haya más elaboradores artesanos que se decantan por este estilo. Bien es cierto que según comento más arriba, depende mucho de una buena calidad del agua, diferentes periodos de guarda, en definitiva más coste pero en cierto momentos lo que una buena lager proporciona al buen bebedor de cerveza no lo proporciona ninguna otra.

6.- Posibilidad de nuevas recetas para un estilo tan rechazado:

¿Aparte de las que ya hay?. Creo que es complicado, no obstante siempre se agradece el hablar con algún elaborador primerizo que en vez de optar por elaborar una IPA para su primera receta se decanta por una de baja fermentación, más bebible para cualquier momento: como es el caso de Zeta y su buena Zeta Hell que conocí hace un año más o menos y que tanto me agradó.

7.- Pale Lager, estilo maldito o maldito incomprendido

No me cabe duda: estilo incomprendido.

lunes, 6 de abril de 2015

Bares qué lugares. Express de Lyon. París #2

El Express de Lyon fue el segundo bar cervecero que visité durante mi estancia por tierras parisinas. Situado en la zona de La Bastilla, casi al lado de la estación-intercambiador Gare de Lyon tiene una posición privilegiada. Se encuentra haciendo semiesquina entre la transitada Rue de Lyon y el Boulevard Didedot.


Si no fuera por las numerosas marcas de cerveza que se muestran en su toldo y fachada este bar pasaría desapercibido para cualquiera ya que parece la típica Brasserie con su terraza en la acera cerrada para el cunsumo del cliente. Una vez que se entra la realidad es bien distinta. Con la barra al lado derecho llama mucho la atención el bullicio de gente. No en vano, en todo el tiempo que pasé dentro la clientela salía y entraba y siempre se mantenía con muchos clientes y la camarera sirviendo cerveza sin parar todo el rato.

La oferta que nos proporciona este local es bien variada en sus quince grifos, si bien la gran mayoría de clientes se decantaban por las cervezas de estilo belga; y más concretamente por la Tripel Karmeliet y la La Chouffe, de la cuales no se paraba de servir copas de 33cl. Aparte de las cervezas belgas también cuenta con una buena presencia de cervezas de Reino Unido en donde Beavertown se lleva una buena parte. Y además un par de cervezas de micros francesas las cuales fueron las primeras que me bebí.


El local como digo tiene muy buen ambiente, acompañado de buena música y el trato es afable y cercano. Todo un detalle que al pedir las cervezas me dieran a probar cada una de ellas sin tenerles que decir nada. No hacían con todo el mundo lo mismo pero ese aire que yo llevaba de Matt el Viajero (el tío de Gobo de los Fraggle Rock) fue lo que sirvió a la camerara a actuar como actuó.

En cuanto a las cervezas que allí probé la primera fue la Parisis IPA (región Île-de-France), una cerveza que llegaba muy fresca con sus notas intensas cñítricas y pomelo que le proporionan un muy buen amargor muy bien equuilibrado en todo el conjunto de la misma. La segunda fue la Garrigues La Frappadingue (región Languedoc-Roussillon), una muy buena IPA si bien no tanto como la anterior en donde en esta se notan leves notas a mandarina y lúpulos florales.


Una vez probadas las dos referencias francesas me decanté por la Beavertown Holy Cowbell India Stout en la que destacan las notas intensas a grano de café, chocolate negro y más levamente ceniza unido todo ello a un leve amrgor. La siguiente que ya que estábamos en territorio británico fue la Beavertown Gamma Ray con la que me llevé una pequeña desilusión merced a las buenas críticas que había leído de la misma y que a mi no me convenció tanto. No obstante cabe destacar sus notas cítricas, frutales y resinosas. Para terminar y con el acompañamiento de un tentenpié la Mikkeller Yuzu Glad I Said Porter en la que predominan sus notas a naranja, maltas asadas y café.

Un detalle a tener muy en cuenta que el precio de este local dista mucho del primero que visité y que ya comenté en esta crónica. Ciertamente muy recomandable, aparte del coste de la cerveza por lo bien que se 'respira' cerveza en el mismo, aquí os dejo la dirección completa:

Dirección: 1 rue de Lyon; 75012
Horario: de lunes a sábado de 06:30h a 00:30h.
Domingos de 07:30h a 00:30
Teléfono: 01 43 43 21 32
Facebook: /Express De Lyon



NOTA: debido al interés que en los lectores ha suscitado la procedencia de las micros francesas que pude probar en aquellos días y a los futuros viajes de los susodichosa diferentes zonas de Francia, he puesto de qué región procede cada una de las micros probadas y así lo haré en las sucesivas entradas.